Tiempo. Problema nuclear de la ciencia y la filosofía contemporáneas

[Dr. Edgardo Albizu]

Aun desde lejanos discursos mitológicos, así como en el antiguo pensamiento filosófico-metafísico, la cavilación acerca del tiempo se despliega entre dos extremos: alma y universo, psyjé y kósmos. De tal manera se ratifica la originaria unidad de pensar y ente, lógos y ousía, extremos susceptibles de ulteriores profundizaciones ratificantes de paralelismo estructural: sujeto-objeto, espíritu-materia, libertad-naturaleza. En tal desenvolvimiento la cavilación acerca del tiempo tiene función de nexo primordial; por eso es posible concebirlo tanto como lo natural del espíritu, o de la libertad, cuanto como lo espiritual de la materia, o de la naturaleza. Según esto, tiempo cumple de hecho la función de servicial fundamento especulativo, la obviedad de cuyos algoritmos parece reducir su índole en tanto fundamento de ambos extremos según sus primarias dimensiones filosóficas. Tan “misteriosa” índole despertó recelo acerca de las dimensiones epistemológicas de los entes metafísicos, sobre todo naturales, lo cual en modo alguno excluyó que la subjetación creciente del tiempo se desplegase en contrapunto con su cosmización. En todo caso, tiempo: sujeto pensante y tiempo: universo real se acercaron asintóticamente apuntando hacia una monadización ideal infinita. Esta intrínseca mediación tecno-constructiva –o ingeniería vital poiética– del concepto tiempo determina, pues, desde el inicio de la reflexión mítico-metafísico-científica, que el tiempo purísimo sólo se consume, desde su plenitud especulante, merced a su metamorfosis y a su transfiguración metaespeculativas.

Sin embargo, de tal modo no se dice que subjetación y cosmización del tiempo sean uno y el mismo proceso. Antes bien, cada uno ejecuta con relativa autonomía la monadización semántica de las diversas pluralidades significantes del tiempo purísimo. Esto concierne a la metamorfosis del pensar, de la conciencia o significancia; al post-acabado de cuanto constituye a la conciencia en cuanto tal. Las metamorfosis, en efecto, son lo postrero de un pasado, retorno al futuro y su presente de pre-s-ente ya consumado, ya sido. Los interludios metamórficos archiprehenden las trans-presentaciones de un presente consumado. Son momentos en los que lo acabado comienza a proyectarse hacia su presente recuperado: presente secundario con el que el futuro se in-venta, torna más presente a aquello que fue presente.

 

Descargar artículo completo