Consideraciones sobre el problema de la identidad y simplicidad personal en Hume

[Lic. Horacio Gianneschi]

 

Introducción

Como el título de nuestro trabajo lo expresa, se tratará aquí de la identidad y simplicidad del yo personal en Hume. La intención es seguir la proyección del fenomenismo humeano, prefigurado en las premisas metafísico-gnoseológico-epistemológicas de las primeras partes del libro I del Tratado de la naturaleza humana, en su aplicación a ese ámbito específico dentro del marco temático más general que Hume llama indistintamente «yo personal», «nuestro yo», «mente», «alma», «yo sustancial», «persona», «persona pensante», etc. Veremos que es precisamente en este tema de la identidad y simplicidad personal donde aparece con mayor evidencia la radicalidad del fenomenismo del escocés y quizás las consecuencias más desafortunadas de su aplicación.

La palabra “problema” en el título obedece a que probablemente nunca se la haya dicho mejor que para hacer referencia al tema del yo personal en la obra de Hume. Intencionadamente nos referimos a la problemática del yo “en la obra” del autor, pues de entrada, como si fueran pocos los interrogantes que a raíz de su tratamiento específico se plantean, se presentan como dificultades previas, por un lado, el hecho de que Hume haya decidido tempranamente abandonar el tema como algo digno de integrar explícitamente su obra, y, por otro, no sólo ello, sino que además el mismo autor desautorizará su obra temprana.

En cuanto a la primera dificultad, el problema del yo personal mereció amplia y pormenorizada atención en la parte IV del libro I del Tratado de la naturaleza humana, publicado independientemente – junto al libro II– en 1739, tanto en lo que respecta, por una parte, a su sustancialidad cuanto, por otra, a su identidad y simplicidad, temáticas a las que respectivamente se abocan las secciones 5 y 6, tituladas «De la inmaterialidad del alma» y «De la identidad personal» (en realidad, son éstas las dos últimas secciones temáticas del libro, si tenemos en cuenta que la siguiente y última constituye, como su título lo expresa, la conclusión de todo el libro). Reaparece el tema del yo personal, pero ya en un sentido claramente aporético, en el Apéndice, que en sus párrafos fundamentales es una reflexión sobre todo el Tratado y que se publica en 1740 con el libro III de la obra. Dejando de lado el Resumen del Tratado (en realidad un resumen de los libros I y II, aunque en su gran mayoría del I), publicado también en 1740 y en donde encontramos un párrafo específicamente dedicado al tema del alma o mente, a partir del Apéndice prácticamente desaparece toda atención explícita en la obra de Hume.

 

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