Notas para un ensayo sobre el suicidio

[Gabriel Saia]

Because I could not stop for Death,/He kindly stopped for me; 

The carriage held but just ourselves/And Immortality.

Emily Dickinson, Because I could not stop for Death

¿Por qué tratar el tema del suicidio? Quizá el planteo correcto de esta pregunta no exista. Bien, pues, hallaremos maneras de concebir el suicidio, dentro y fuera de la actividad práctica. Nuestro propósito no será el de dar información acerca de este tema, lejos estamos y difícil sería la tarea en tanto que encomendada; sin embargo, el tratamiento en base a supuestos, el suicidio será uno de ellos, será necesario. Desde Parménides, desde su pleonasmo, la filosofía sólo puede concebirse como una serie de supuestos concatenados. Será improbable hablar del primer suicidio, el de la verdad, sin suponer que existen otros tantos y diversos. He aquí la primera pauta del presente trabajo: los supuestos sólo serán posibles en la medida en que estemos dispuestos a aceptar nuestra inaccesibilidad a un sistema único de verdad, es decir, a un reduccionismo-emergentista. No pretendemos, claro está, repasar la vida y obra de los pensadores que sí lo han hecho, que han depositado sus sistemas y, en definitiva, sus vidas a un simple tratamiento reduccionista. Bien podríamos hablar, esperamos hacerlo, de aquellos hombres que ya se han visto imbuidos dentro de este meollo, aquellos que ya han percibido los reduccionismos típicos que nos acercan a la verdad y que, a un tiempo, nos alejarán de ella.

 

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Gabriel Saia, estudiante de Filosofía de la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín