“Eriúgena” – Estudio preliminar, selección y traducción de textos de Ezequiel Ludueña – Buenos Aires: Galerna, 2016

Juan Escoto Eriúgena, activo a mediados del siglo IX en la corte de Carlos el Calvo, es uno de los filósofos clave de la Edad Media, tanto por su rol de receptor, comentarista y transmisor de fuentes clásicas (Marciano Capela) y cristianas (el Pseudo Dionisio Areopagita) como por el complejo sistema propio que desarrolló en el tratado en cinco libros Periphyseon. Esta obra, conocida también como De divisione natura, ha sido traducida al español, completa o por secciones, varias veces. En 1984 Orbis publicó en España el primer libro, bajo el título División de la naturaleza, traducido y prologado por Francisco Fortuny. En 2007 EUNSA lo publicó completo, con traducción, introducción y notas de Lorenzo Velázquez. En el mismo año, apareció en la Argentina la selección de textos neoplatónicos Todo y nada de todo (Ediciones Winograd), que incluye una traducción de algunos pasajes de los libros I y III, hecha por Natalia Strok y por Ezequiel Ludueña. Finalmente, en 2015 el Instituto de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Villa María publicó, bajo la dirección de Alfredo Fraschini, una edición bilingüe anotada (con desarrollo de las fuentes citadas o aludidas en el texto) de los libros I y II, a los que seguirán los tres que faltan.

A pesar del interés en el Periphyseon que atestiguan las traducciones mencionadas, faltaba en lengua castellana una introducción general a la filosofía de Eriúgena, así como también una visión global de su obra. Eriúgena, de Ezequiel Ludueña (Galerna, 2016), viene a llenar ese vacío. Además de un lúcido estudio preliminar, el volumen incluye una seleccción variada de textos fuente, entre los que hay pasajes de las glosas a Las nupcias de Filología y Mercurio de Marciano Capela, de los comentarios a La jerarquía celeste del Pseudo Areopagita, del polémico Libro de la predestinación y del comentario y la homilía sobre el Evangelio de Juan. Completan la selección dos poemas y una antología de pasajes de los cinco libros de Periphyseon. La traducción de todos los fragmentos, redactada en un español claro, moderno y preciso, es también de Ludueña.

El estudio preliminar que precede la compilación se vertebra en torno a cada una de estas obras de Eriúgena y desarrolla el elemento característico de su pensamiento que sobresale en una u otra. Así, el análisis de las Glosas a Las nupcias… de Capela, manual dedicado a las artes liberales, pone el acento en la convicción eriugeniana de que el vínculo del hombre con la divinidad reside en el ejercicio de la razón. Si bien este es un motivo recurrente en la historia de la filosofía, la lectura de Eriúgena es original. Para él, las artes liberales constituyen la esencia del alma y por lo tanto su cultivo es el cultivo de la naturaleza propiamente humana. Vale decir: el valor del ejercicio de las artes liberales reside sobre todo en que es un medio de salvación. Como dice una de sus anotaciones al texto, “Nadie entra en el cielo sino por medio de la filosofía”. El tema del ejercicio de la razón vuelve a aparecer en el Libro de la predestinación. Escrito por encargo para resolver una disputa teológica, el tratado introduce un tema nuevo, inseparablemente ligado al anterior. Se trata de la idea de que la multiplicidad se funda en la unidad y que la razón, en su búsqueda de verdad, debe partir de lo simple si quiere reconstruir explicativamente lo compuesto. Ambas cuestiones son tratadas exhaustivamente en el diálogo Periphyseon, título traducido por Ludueña como De las naturalezas.

La reconstrucción racional del todo que propone Periphyseon es problemática desde el vamos. La totalidad, en efecto, es para Eriúgena la suma de las cosas que son y de las que no son: difícil parece hablar de lo que no es cuando todo lo que hay para decir es que no es. Esta primera gran división, sin embargo, se modaliza en cinco sentidos, y se cruza con otra división que también articula la obra: partiendo de la decisión de que el término más apropiado para nombrar el todo es “naturaleza”, ese término génerico se divide en cuatro especies: la naturaleza que crea y no es creada; la que crea y es creada; la que no crea y es creada; la que no crea y no es creada. La referencia al no ser en la primera división y al no crear y no ser creado en algunas de las especies de la segunda invoca la presencia de lo eminente, que, más allá del ser y del conocer, escapa las posibilidades del lenguaje. El sofisticado proceso dialógico por medio del cual la razón positiva y negativa reconstruye lo real escapa los límites de esta reseña, aunque afortunadamente no los de Eriúgena, cuya tercera sección está dedicada a una exhaustiva exposición de Periphyseon, en la que Ludueña vuelve comprensibles sus contenidos para cualquier lector interesado en el tema.

Eriúgena fue publicado en la colección La revuelta filosófica, dirigida por Lucas Soares. La coleccción, que difunde autores que se rebelaron contra las prácticas filosóficas vigentes en su época, apunta tanto a un público especializado como a uno interesado en la filosofía, pero no necesariamente profesional del tema. Con esta meta en vista, han sido un acierto la elección de Juan Escoto Eriúgena como objeto del libro y la de Ezequiel Ludueña como su autor y traductor. Así como el innovador sistema filosófico de Eriúgena atrae la atención de los estudiosos, su elusiva figura despierta el interés de los aficionados. De modo análogo, Ezequiel Ludueña, además de doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires y autor de cuatro libros académicos, es un escritor dotado de sentido artístico, que sabe hacer accesible la filosofía al lego. Su análisis del pensamiento eriúgeniano es detallado y profundo; su explicación de los problemas filosóficos, clara y rigurosa; su prosa, amable, alegre y llena de detalles sugestivos para la imaginación. Eriúgena es un libro útil para los especialistas y los estudiantes y atractivo para los lectores cultos interesados en aprender cosas nuevas. Es además un bonito objeto, que tiene un elegante diseño de tapa e interiores, y está impreso con tipografía, espaciado y márgenes generosos.

Paula Pico Estrada